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Simposio Internacional de Urticaria Crónica 2015 en Sevilla
jueves, 22 de octubre de 2015
La rinitis y el asma son enfermedades muy comunes y frecuentemente coexisten. Su alta prevalencia se asocia además a una elevada morbilidad y a un alto coste económico. Desde el punto de vista alergológico, ambas patologías deben considerarse de forma conjunta como una única patología de la vía respiratoria y abordarse, por tanto, de forma global.
“Estudios epidemiológicos han demostrado con claridad que la rinitis y el asma coexisten frecuentemente. Una vez establecido el asma, la rinitis aparece asociada en el 80% de los casos y condiciona su control, lo que implica la necesidad de un abordaje integral de la enfermedad respiratoria alérgica”, comenta el doctor Julio Delgado, presidente del Comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y coordinador del Comité Científico del Simposio Internacional Vía Respiratoria Única que comienza hoy en la capital andaluza.

En lo que se refiere al ámbito de las consultas de Alergología, la rinitis se consideró el primer motivo de consulta en el estudio Alergológica 2005  con un 55% de los casos. “A la vista de los datos, uno de cada dos pacientes que se atienden por primera vez en las consultas acude por presentar rinoconjuntivitis”, apunta el experto. Los datos de procedencia revelaron que Andalucía es la comunidad autónoma con mayor número de pacientes con esta patología, más de un 20% de la muestra total.

Una estrecha relación
En los últimos cincuenta años se han experimentado cambios en el estilo de vida paralelos al incremento de prevalencia de asma y rinitis, sobre todo en países occidentales. Algunas teorías apuntan a factores genéticos y hereditarios, ambientales y climáticos, dietéticos e higiénicos o a factores externos como tabaquismo y contaminación.

Aunque las cifras son muy inferiores a las de la rinitis, Alergológica también apunta que entre un 3% y un 7% de la población adulta tiene asma. Este porcentaje es algo más elevado (entre un 5% y un 10%) en la población menor de 6 años y en las últimas cuatro décadas se ha triplicado el número de casos de asma, convirtiéndose en un auténtico problema de salud pública. “Es importante reseñar que un 20,4% de los pacientes consultaban al alergólogo a la vez por ambas enfermedades”, añade el doctor José Carlos Orta, coordinador del Comité Local de la citada reunión.
La prevalencia de asma en pacientes con rinitis varía entre un 15% y un 40%. Destaca el hecho de que en aquellos con rinitis estacional el asma se presenta en el 10% al 15% de los casos, mientras que en aquellos con rinitis grave persistente se presenta en un 25% a un 40%. Además, la intensidad de la rinitis se relaciona directamente con la gravedad del asma.

“En varios estudios se ha señalado que la rinitis alérgica es un factor de riesgo importante para el desarrollo de asma. En los niños, su presencia se ha asociado de forma independiente con el doble de riesgo de sufrir asma a la edad de 11 años, apunta el alergólogo. En los individuos jóvenes y en los adultos los estudios han mostrado resultados similares en pacientes seguidos a largo plazo, y cabe destacar que el asma se ha encontrado asociada tanto a rinitis alérgica como no alérgica, lo cual indica que la interrelación entre ambas enfermedades ocurre independientemente de la presencia o no de atopia”.

Una única vía, una misma enfermedad
ARIA (Allergic Rhinitis and Its Impact on Asthma) es la iniciativa mundial más importante para el diagnóstico, valoración, tratamiento y seguimiento de la rinitis alérgica. Dependiente de la Organización Mundial de la Salud, destaca la necesidad de una evaluación clínica global de los pacientes que sufren asma y rinitis alérgica, es decir, expresiones clínicas de una misma enfermedad bajo el concepto “vía respiratoria única”.

“Este concepto está aceptado por toda la comunidad científica, recuerda Delgado. Los alergólogos hemos sido pioneros en el enfoque global del paciente con enfermedad respiratoria alérgica. El abordaje de la patología debe ser único en términos de diagnóstico y tratamiento, algo que garantiza un control mejor y más coste-eficaz”.

El doctor Joaquín Sastre, presidente de la SEAIC, comenta que “la rinitis alérgica no es una enfermedad grave ni supone una amenaza para la vida, pero tiene dos características que le dan una gran relevancia socioeconómica: su alta prevalencia y el notable deterioro de la calidad de vida de quien la padece, a través de las importantes limitaciones que causa en las actividades cotidianas”.

A todo ello se aúna su importante impacto económico, como muestra el ‘Estudio FERIN: Farmacoeconomía de la Rinitis . Según se desprende de este estudio, en el que participaron 70 servicios de Alergología y medio millar de pacientes, el coste medio total –suma de los costes directos e indirectos- de la rinitis alérgica es de 2.326 euros por paciente al año. Los costes directos, derivados del gasto farmacéutico y de la utilización de los recursos sanitarios, suman un promedio de 553 (un 24% del total) euros al año, mientras que los costes indirectos (absentismo y reducción de la productividad laboral) se estiman en 1.772 (un 76% del coste total).

Aspectos terapéuticos
El enfoque terapéutico incluye el control de la exposición al alérgeno, el tratamiento farmacológico y la inmunoterapia específica. “El diagnóstico alergológico debe ser precoz, ya que conocer la etiología de la enfermedad respiratoria alérgica permite evitar el aeroalérgeno cuando sea posible, valorar la indicación de la inmunoterapia y determinar en qué momentos realizar un tratamiento farmacológico de mantenimiento, según el grado y las épocas de exposición”, explica el doctor Orta.

“Las vacunas antialérgicas son el único tratamiento etiológico y específico de las enfermedades alérgicas capaz de modificar el curso natural de la enfermedad, reduciendo significativamente la severidad de la enfermedad alérgica y la necesidad de medicación, mejorando consecuentemente la calidad de vida del paciente”, añade el doctor Julio Delgado. “Además, el tratamiento de la rinitis alérgica puede mejorar la función pulmonar de los pacientes asmáticos así como otros parámetros de esta enfermedad”.

Especialistas cualificados
“Los alergólogos somos los especialistas mejor cualificados para diagnosticar y tratar las enfermedades alérgicas, ya que contamos con una especialidad completa y nuestra formación está orientada a considerar al paciente alérgico como un todo y no como órganos independientes, a diferencia de otros profesionales de la medicina”, manifiesta el presidente de la SEAIC. Además, nuestra formación nos capacita para atender personas alérgicas de todas las edades: desde lactantes a ancianos; consideramos que la manera de enfermar de la persona alérgica es un continuo a lo largo de su vida y no está condicionado a imposiciones administrativas”, concluye el doctor Sastre.
 

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